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🏛️ Historia y Patrimonio 📍 Tenerife 17/08/2026

Garachico, la villa que un volcán sepultó en seis semanas

Durante siglos, Garachico fue el puerto más importante de Tenerife: por su bahía salían el vino malvasía y el azúcar canario hacia Europa y América. En mayo de 1706, en poco más de una semana, dejó de serlo para siempre.

Seis semanas que cambiaron la isla

La madrugada del 5 de mayo de 1706, una fractura volcánica de casi un kilómetro se abrió en el paraje de Trevejos, a unos 8 km de la villa. Por ella brotaron más de doce focos eruptivos que alimentaron siete coladas de lava. La primera alcanzó el mar en menos de doce horas, recorriendo unos 6,5 km. El episodio se prolongó varias semanas —las fuentes varían entre 40 y 58 días—, con avances de lava que en algunos tramos superaban los varios cientos de metros por hora.

El puerto que desapareció bajo la lava

La bahía y el puerto de Garachico quedaron completamente sepultados. La villa, que llegó a tener dos iglesias, un hospital, cinco conventos y «ricas casonas», se vio reducida en apenas ocho días. La evacuación no fue inmediata: hubo una primera salida urgente el mismo 5 de mayo, y una evacuación total el 28 de mayo, cuando un nuevo brazo de lava amenazó con dejar atrapados a quienes aún quedaban entre dos coladas. Las monjas del convento de la Inmaculada Concepción no regresaron hasta dos años después. No se registró ninguna víctima mortal oficial — el avance, aunque imparable, dio tiempo a que la gente se pusiera a salvo.

Lo que la lava respetó

No todo desapareció. El Castillo de San Miguel, construido entre 1575 y 1577, no sufrió daños y hoy funciona como centro de información patrimonial. La lava se detuvo, casi rozando, a los pies de la iglesia de Santa Ana, que tuvo que reconstruirse igualmente entre 1714 y 1721. Y la ermita de Los Reyes quedó rodeada por una lengua de lava que se abrió a su alrededor sin destruirla —el origen de una leyenda local, no documentada históricamente, sobre una virgen que «esquivó» al volcán.

El puerto que nunca volvió a serlo

El comercio no regresó a Garachico. Se trasladó al Puerto de la Cruz, que asumió el papel comercial de la isla, mientras Santa Cruz de Tenerife consolidaba su peso político y militar en el mismo periodo. Garachico intentó reconstruir su puerto en 1737 y 1741, pero solo logró recuperar tráfico local — nunca volvió a ser puerto internacional. De hecho, el puerto actual de la villa no se construyó hasta 2012, tres siglos después.

El terreno que ganó el mar

La colada que entró en el Atlántico empujó la línea de costa unos 250 metros mar adentro, según el Instituto Geológico y Minero de España. Ese terreno de lava solidificada, lleno de oquedades naturales, es hoy El Caletón — piscinas naturales que se han convertido en una de las postales más reconocibles de Tenerife, construidas, sin que nadie lo planeara, por la misma erupción que arruinó a la villa.

Por qué importa hoy

Con una explosividad técnicamente baja (VEI 2, en la escala volcánica), Garachico 1706 sigue considerándose el episodio volcánico histórico de mayor impacto socioeconómico de todo el archipiélago — la prueba, según los propios geólogos, de que un volcán «pequeño» en intensidad puede cambiar el destino de un lugar entero si cae justo donde no debía.

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