Inspirado en la célebre historia medieval de La nave de los locos, este espectáculo extrae a aquellos “locos” que no encajan en las normas sociales para acercarlos al universo del juego infantil: libre, imprevisible y lleno de lógica propia. Los personajes habitan una estructura desestructurada que evoca cómo los niños saltan de una idea a otra, creando mundos que para ellos son coherentes y para los adultos, pura incoherencia.
En este contexto asocial, disfrutan de una libertad radical: sin objetivos, sin prisa, con un placer irreverente por tocar, probar, arriesgar y explorar aquello que la sociedad considera intocable. Una pieza que celebra la imaginación como territorio de resistencia.