El 8 de septiembre de 1481, según la tradición, la Virgen se apareció en lo alto de un pino en Teror, junto a un manantial cuyas aguas la gente de la época creía medicinales. Desde entonces, ese pueblo del centro de Gran Canaria es el destino de la romería más multitudinaria de la isla.
De las rogativas por lluvia a Patrona de la Diócesis
La devoción no nació como fiesta, sino como necesidad: ya en el siglo XVI, la Virgen se trasladaba a Las Palmas de Gran Canaria para hacer rogativas en época de sequía. Desde los primeros años del siglo XVIII empezaron a organizarse peregrinaciones regulares el 8 de septiembre, mucho antes de que existiera el formato que hoy conocemos.

1952: cuando la romería tomó la forma que conocemos hoy
El formato actual de la romería-ofrenda multitudinaria, celebrada cada 7 de septiembre, arrancó en 1952 — una idea del folclorista Néstor Álamo junto al Cabildo de Gran Canaria, impulsada por el reciente patronazgo de la Virgen del Pino como Patrona de la Diócesis de Canarias. No es una tradición milenaria disfrazada: es una fiesta relativamente joven construida sobre una devoción mucho más antigua.
La Petalada: miles de pétalos sobre la Calle Real
Al día siguiente, el 8 de septiembre —el Día del Pino propiamente dicho—, tiene lugar la Procesión del Pino y, con ella, la Petalada: el lanzamiento de miles de pétalos de rosa desde los balcones y azoteas de la Calle Real de Teror al paso de la imagen. Familias enteras, grupos de amigos y comunidades recorren juntos los caminos que llevan hasta la Basílica, en un gesto que mezcla fe, promesa personal y sentido de pertenencia a la isla entera, no solo a Teror.
Descubre más
Puedes consultar la ficha del evento Virgen del Pino — Teror en la Agenda de Canarify, o explorar el resto de Gran Canaria en Explorar Canarias.